Los accidentes constituyen la causa más frecuente de mortalidad en niños entre las edades de 1 a 18 años. Hoy sabemos que estos no son accidentales, sino que son el resultado de una constelación de factores que confluyen en una situación de riesgo. Este fenómeno debe ser considerado desde el punto de vista epidemiológico como una enfermedad, y como tal, susceptible de ser prevenida. Es tal vez una de las que más responden a las medidas de prevención.