Bienvenidos a ANIQUEM | Asociación de Ayuda al Niño Quemado

Los días en ANIQUEM trascurren siempre cargados de novedades, los casos son múltiples y la necesidad de ayuda, siempre presente. Casos como el de Maria Julia, una joven madre, dueña de una hermosa cabellera castaña, larga y ondulada, en cuyos expresivos ojos negros, que lucen como dibujados sobre su piel blanca, se denota claramente el rictus del dolor y la desesperanza.

 

Ella, sentada en una de las sillas de la sala de espera y ataviada con un sencillo vestido de flores de ancho exagerado, disimula, con dificultad, las vendas y mallas con las que viene llevando a cabo su largo proceso de rehabilitación. Casi no habla y sonríe con mucha dificultad, cogiendo nerviosamente la mano de Angelo, su hijo menor, un hermoso niño de dos años de edad que sobrevive, milagrosamente, luego que sufriera quemaduras en más del 70% de su cuerpo y rostro.


 El accidente ha dejado a Maria Julia en una situación de inseguridad, dolor y sentimiento de culpa. Le esperan dos o tres años de arduo trabajo de rehabilitación para lograr su ansiada recuperación física y emocional. La Asociación de Ayuda al Niño Quemado, ANIQUEM,  acompaña a Julia, al pequeño Angelo  y a su familia en este largo proceso de recuperación  donde solo la solidaridad, la  constancia,  y una gran dosis de voluntad y paciencia podrán auxiliarla.


En la misma sala de espera, a un costado del largo y cómodo sillón donde los pacientes suelen descansar, Jesús Salvador, un pequeño que se accidentara en vísperas de la navidad y para quien ANIQUEM gestionara la donación de piel humana, pinta con mucho interés una figura, dirigido hábilmente por un voluntario.


Después de tres meses de hospitalización a él le esperan largas sesiones de terapia física, terapia ocupacional, uso constante de mallas que serán ajustadas cada cierto tiempo para evitar que las cicatrices crezcan, o se formen queloides. Su actividad, a partir de ahora, estará centrada en el uso permanente de cremas humectantes, masajes a realizar tres o cuatro veces por día, un persistente apoyo psicológico y de ser necesario, alguna intervención quirúrgica, a futuro.


Algunas veces se puede conversar también con Janet y Rosalinda, dos jóvenes mujeres víctimas de la violencia doméstica. A la primera, su conviviente le arrojó aceite hirviendo en el rostro marcándola de por vida y a la segunda, su rostro fue fatalmente desfigurado con ácido, un día antes de su fiesta de promoción, cuando trató de evitar que su cuñado agrediera a su hermana mayor.

Podríamos también mencionar a Estefanía, víctima de un incendio forestal iniciado por un grupo de comuneros en su natal Langui, Cusco, que logró caminar gracias a la rehabilitación, que durante diez días, recibió en ANIQUEM. Los casos son infinitos, las heridas múltiples y a veces difíciles de sanar, como el caso de Benjamín, un joven que ha tratado hasta en dos ocasiones de atentar contra su propia vida y que recibe en ANIQUEM tratamiento psicológico permanente.

 

La mayor parte de pacientes tratados provienen de familias de escasos recursos económicos, lo que hace más angustiosa su recuperación. ANIQUEM realiza un trabajo permanente de recaudación de fondos para conseguir lo necesario para cubrir todos y cada uno de estos gastos y lograr que puedan recuperar la esperanza, la alegría, la historia, su familia, el sentido de su vida.


El costo mínimo del tratamiento de un paciente es, aproximadamente, mil quinientos dólares al año. Además, se tiene la urgencia de contar con una casa de acogida para quienes llegan de provincia, evacuados a Lima por la severidad de sus lesiones. Estos pacientes, que generalmente son los más vulnerables, niños pobres menores de 5 años, se complican severamente porque después de la hospitalización deben retornar a sus hogares donde no cuentan con las condiciones mínimas necesarias ni los servicios médicos de rehabilitación que les hacen falta.


Si eres una persona natural, parte de una institución o empresa que cuenta con un programa de responsabilidad social empresarial (RSE), peruano o extranjero, residente o no en el país, te convocamos a apoyarnos haciéndote  Amigo de ANIQUEM, donante,  realizando trabajo de voluntariado a favor de los niños y las niñas, reciclando las botellas de agua y gaseosa y depositándolas en los contenedores de Supermercados Wong y Metro, visitando y promocionando nuestra  Página Web,  colocando mensajes de prevención de accidentes por quemaduras en sus correos electrónicos, promoviendo nuestro trabajo a través de sus contactos y amigos. Las posibilidades son infinitas.

 

Usted puede ser parte de la recuperación de Jesús Salvador, Maria Julia, Angelo,  Rosalinda y miles de niños, niñas y adolescentes sobrevivientes de quemaduras  que necesitan de su ayuda para recobrar  la esperanza y  la alegría de vivir.

 

Afectuosamente,


Dr. Víctor Raúl Rodríguez Vilca
Presidente ANIQUEM

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